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segunda-feira, 11 de março de 2013

Um coração maior que a vida


13.03.11_Slavoj Zizek_Um coração maior que a vidaPor Slavoj Žižek.*
For the english version, click here.
Devo confessar que, muitas vezes, não gostei do que Hugo Chávez fazia, principalmente nos últimos anos do seu reinado. Não me refiro às ridículas acusações referentes à sua ditadura “totalitária” (às pessoas que afirmavam isto, aconselharia um ano ou dois numa ditadura de estilo stalinista!). De fato, ele fez muitas loucuras. Em matéria de política externa, não é possível perdoar-lhe a amizade com Lukaschenko e Ahmadinajad; em política econômica, a série de medidas improvisadas e mal formuladas que, em vez de resolver realmente os problemas, procuravam cobri-los de dinheiro para que não aparecessem; os maus tratos contra os prisioneiros políticos, a ponto de merecer uma reprimenda do próprio Noam Chomsky; até – no final – algumas medidas culturais ridículas como a proibição dos Simpsons na TV.
Mas tudo isto se torna insignificante diante do projeto fundamental com o qual se comprometera. Todos sabemos que, no capitalismo global dos nossos dias, com sua evolução espetacular, mas profundamente desigual, são cada vez mais numerosas as pessoas sistematicamente excluídas da participação ativa da vida social e política. O crescimento explosivo das favelas nas últimas décadas, principalmente nas megalópoles do Terceiro Mundo, das favelas da Cidade do México e de outras capitais da América Latina até a África (Lagos, Chade) à Índia, China, Filipinas e Indonésia, é talvez o acontecimento geopolítico crucial dos nossos tempos. Como, dentro em breve a população urbana da terra superará a população rural (ou, quem sabe, dada a imprecisão dos censos do Terceiro Mundo, já aconteceu), e como os habitantes das favelas serão a maioria nas populações urbanas, não temos condições de tratar com um fenômeno marginal.
Esses grupos enormes constituem evidentemente um dos objetos privilegiados da ajuda humanitária e das instituições assistenciais para as elites liberais – basta lembrar de imagens emblemáticas como a de Bill Gates abraçando uma criança indiana paralítica. Somos constantemente solicitados a deixar de lado as nossas divisões ideológicas e a fazer algo a respeito – quando vamos a uma loja da Starbucks para tomar uma xícara de café, sabemos que já estamos fazendo alguma coisa, porque uma parte do preço que pagamos vai para as crianças da Guatemala ou de outro país.
Mas Chávez via que isto não bastava. Ele via no horizonte os contornos de um novo apartheid. Ele via a luta de classes de outrora ressurgindo sob a forma de novas divisões e até mesmo divisões mais profundas. E ele fez alguma coisa a respeito. Ele foi o primeiro a não só “cuidar dos pobres”, no velho estilo peronista, falando por eles, mas a canalizar com determinação toda a sua energia no seu despertar e efetivamente na sua mobilização como agentes políticos ativos e autônomos. Ele viu claramente que, sem a sua inclusão, nossas sociedades caminharão paulatinamente para um estado de guerra civil permanente. Basta lembrar da frase imortal do filme Cidadão Kane, de Orson Welles, quando Kane, acusado de falar pelos desfavorecidos contra a sua própria classe, responde: “Se eu não defender os interesses dos não privilegiados, alguém mais o fará – talvez alguém sem dinheiro ou propriedades e isto será muito ruim”. Este “alguém mais” seria Chávez.
Portanto, enquanto ouvimos todo este palavreado a respeito do “legado ambíguo” de Chávez, do fato de ele ter “dividido a sua nação”, sempre que o expomos a uma crítica muitas vezes merecida, não devemos esquecer o sentido de tudo isto. Ele se referia ao povo, ao governo de, para e pelo povo. Toda a confusão foi uma confusão criada pela dificuldade de realizar este governo. Com toda a sua retórica teatral, Chávez foi sincero a esse respeito, ele queria dizer isto mesmo. Seus fracassos foram os nossos fracassos.
Ouvi dizer que existe uma doença do coração – como órgão – que vai crescendo excessivamente sem conseguir funcionar como deve, incapaz de bombear todo o sangue através das veias dilatadas. Talvez Chávez tenha morrido porque tinha um coração grande demais.
*Tradução de Anna Capovilla, publicado no jornalO Estado de São Paulo em 10/03/2013.

fonte: http://blogdaboitempo.com.br/

sábado, 9 de fevereiro de 2013

[Tradução] SLAVOJ ŽIŽEK. LA NOCHE MÁS OSCURA. EL REGALO DE HOLLYWOOD AL PODER AMERICANO.


Muchos han señalado que la película de Kathryn Bigelow respalda la tortura. Pero ¿porqué este tipo de película fue realizada ahora?
Aquí se muestra cómo, en una carta al LA Times, Kathryn Bigelow justificaba la representación de los métodos de tortura empleados por los agentes del gobierno para atrapar y matar a Osama bin Laden:
“Nosotros quienes los que nos dedicamos al mundo de las artes sabemos que representar no es lo mismo que promocionar. Si lo fuera, ningún artista podría haber pintado prácticas inhumanas, ningún autor hubiera podido escribir sobre ellas, y ningún cineasta hubiera podido profundizar en los temas espinosos de nuestros tiempos.”
¿De verdad? Uno no necesita ser un moralista, o ingenuo sobre la urgencia de pelear ataques terroristas, para pensar que torturar a un ser humano es en sí mismo algo tan profundamente devastador que al representarlo neutralmente - ej. al neutralizar esta devastadora dimensión - eso ya es una forma de promoción.
Imagine un documental que nos muestre al Holocausto en una fría, desinteresada manera como una gran operación industrial-logística, enfocándose en los problemas técnicos involucrados (transporte, desecho de cuerpos, prevención de pánico entre los presos para ser gaseados). Dicha película o encarnará una fascinación profundamente inmoral con su tema, o utilizaría con su obscena neutralidad para generar consternación y horror a sus espectadores. ¿Dónde se encuentra Bigelow aquí?
Sin una sombra de duda, ella está del lado de la normalización de tortura. Cuando Maya, la heroína de la película, presencia por primera vez el método de tortura submarino (en el que prisionero es asfixiado bajo el agua), ella se impacta levemente, pero aprende a atar los nudos rápidamente; luego en la película ella fríamente chantajea a un prisionero de alto nivel con, “si no hablas con nosotros, te enviaremos a Israel”. Su fanática búsqueda por Bin Laden ayuda a neutralizar reparos morales ordinarios. Mucho más ominoso es su compañero, un joven, barbudo agente de la CIA quien domina perfectamente el arte de pasar con soltura de tortura a amabilidad una vez que la víctima se quiebra (prendiendo un cigarro y compartiendo bromas). Hay algo profundamente perturbador en como, luego, él cambia de torturador en pantalones de mezclilla a un bien vestido burócrata de Washington. Esto es normalización a su máxima expresión y eficiencia - hay cierto malestar, más sobre la lastimada sensibilidad que sobre ética, pero el trabajo tiene que ser hecho. La conciencia de la lastimada sensibilidad del torturador como el (principal) costo humano de la tortura asegura que la película no sea una barata propaganda de la derecha: la complejidad psicológica es mostrada para que los liberales puedan disfrutar de la película sin sentirse culpables. Esto es el porqué La Noche Más Oscura es mucho peor que 24, donde por lo menos Jack Bauer se quiebra al final de la serie.
El debate sobre si el submarino es tortura no debe de ser descartado como un obvio disparate: ¿porqué, si no por la causa de dolor y miedo a la muerte, el submarino hace que los más endurecidos sospechosos-terroristas hablen? El reemplazo de la palabra “tortura” con “mejorada técnica de interrogación” es una extensión de la lógica políticamente correcta: violencia brutal practicada por el estado es hecha públicamente aceptable cuando el lenguaje es cambiado.
La más obscena defensa de la película es el reclamo de que Bigelow rechaza un barato moralismo y sobriamente presenta la realidad de la lucha anti-terrorista, planteando difíciles preguntas y por lo tanto obligándonos a reflexionar (además, algunos críticos agregaron, ella “deconstruye” clichés femeninos - Maya no proyecta sentimentalismo, ella es fuerte y dedicada a su tarea como los hombres). Pero con tortura, uno debe no “reflexionar”. El paralelo con la violación se impone aquí: ¿qué si una película fuese a mostrar una violación brutal en la misma neutral manera, declarando que uno debe de evitar barato moralismo y comenzar a pensar sobre violación en toda su complejidad? Nuestro instinto nos dice que hay algo terriblemente mal aquí; yo quisiera vivir en una sociedad donde la violación simplemente sea considerado inaceptable, para que así cualquiera que argumente por él parezca un excéntrico idiota , no en una sociedad donde uno tiene que argumentar en contra de ello. Lo mismo va para la tortura: un signo de progreso ético es el hecho que tortura es “dogmáticamente” rechazada como repulsiva, sin que haya una necesidad de argumentar el porqué.
Entonces qué sobre los argumentos “realistas”: tortura siempre ha existido, entonces ¿no es mejor por lo menos de públicamente hablar de ello? Esto, exactamente, es el problema. Si tortura siempre ha estado presente, ¿por qué aquellos en el poder ahora nos dicen abiertamente sobre ello? Sólo hay una respuesta: para normalizar, para bajar nuestros estándares éticos.
¿La tortura salva vidas? Tal vez, pero con seguridad esta pierde almas - y su más obscena justificación es el de reclamar que un verdadero héroe está listo de sacrificar su propia alma para salvar las vidas de sus compatriotas. La normalización de tortura en La Noche Más Oscura es un signo del vacío moral que estamos gradualmente alcanzando. Si hay alguna duda sobre esto, trata de imaginar un éxito de taquilla de Hollywood representando tortura de forma similar 20 años atrás. Es inimaginable.

Tradução para o espanhol: Kelly Aronowitz, Manuel Vargas Ricalde e Pablo González de la Torre
Fonte: http://www.egs.edu/faculty/slavoj-zizek/articles/la-noche-mas-oscura-el-regalo-de-hollywood-al-poder-americano/

sexta-feira, 8 de fevereiro de 2013

Em filme sobre Bin Laden, Hollywood ajuda a 'normalizar' a tortura


Aqui está como, em uma carta ao jornal LA Times , a cineasta Kathryn Bigelow justificou a representação, no filme "A Hora Mais Escura" (o título em inglês é “Zero Dark Thirty”), de métodos de tortura usados pelos agentes do governo norte-americano para capturar e matar Osama Bin Laden:

"Aqueles de nós que trabalham com arte sabem que representação não é aprovação, elogio. Se o fosse, nenhum artista estaria apto a pintar atos desumanos, nenhum autor poderia escrever sobre eles, e nenhum diretor de cinema poderia se aprofundar em assuntos espinhosos de nosso tempo", escreveu ela ao jornal.

Sério? Ninguém precisa ser um moralista, ou ingênuo sobre as urgências da luta contra o ataques terroristas, para pensar que torturar um ser humano é, em si mesmo, algo tão destruidor que representá-lo de maneira neutra – isto é, neutralizar este caráter destruidor – é por si uma maneira de apoiá-lo.

Imagine um documentário que nos apresente o Holocausto de um jeito desinteressado e tranquilo, como uma enorme operação logística-industrial, focando nos problemas técnicos envolvidos (transporte, descarte de corpos, prevenção do pânico entre os prisioneiros que seriam postos nas salas de gás). Tal filme traria também consigo uma fascinação profundamente imoral com o assunto, ou estaria baseado numa neutralidade obscena em seu modo para gerar consternação e horror nos espectadores. Onde Bigelow se encaixa aqui?

Sem sombra de dúvida, ela está aliada a uma normalização da tortura. Quando Maya, a heroína do filme, presencia pela primeira vez uma simulação de afogamento, fica um pouco chocada, mas rapidamente aprende as artimanhas; mais adiante no filme ela chantageia friamente um prisioneiro árabe , "se você não cooperar, nós lhe mandaremos para Israel". Sua perseguição fanática atrás de Bin Laden ajuda a neutralizar escrúpulos morais comuns. 

Ainda mais ameaçador é seu parceiro, um agente da CIA jovem e barbado que domina perfeitamente a arte de passar desembaraçosamente da tortura para a gentileza uma vez que a vítima está completamente desamparada (acendendo seu cigarro e lhe contando piadas). 

Existe algo extremamente perturbador como, mais para frente, o este agente muda de um torturador vestindo jeans para um bem-vestido burocrata de Washington. Isto é normalização mais pura e eficiente – existe um pequeno mal-estar, mais pela sensação da tortura que pela ética, mas o trabalho tem de ser feito. 

A consciência de que esta sensação ruim sofrida pelo torturador é o principal custo humano da tortura deixa claro de que não se trata de uma propaganda conservadora barata: a complexidade psicológica é representada para que liberais possam se divertir com o filme sem se sentirem culpados. É por isso que “A Hora Mais Escura” é bem pior que “24 Horas” (série de TV), em que Jack Bauer, pelo menos, rompe com o serviço secreto no último episódio.

O debate se simulação de afogamento é o ou não tortura deve ser vista como um explícito irracionalismo: por que, se não causa dor ou medo de morrer, este afogamento faz falar terroristas suspeitos resistentes? A recolocação da palavra "tortura" no campo da "técnica aprimorada de interrogação" é a extensão da lógica politicamente correta: violência brutal praticada pelo Estado é publicamente aceitável quando a linguagem muda.

A defesa mais obscena feita do filme é a alegação de que Bigelow rejeita o moralismo barato, e de maneira sóbria apresenta a realidade da luta contra o terrorismo, levantando questões difíceis e que, assim, nos fazem pensar (ainda, alguns críticos adicionam, a diretora "desconstrói" clichês femininos – Maya não mostra sentimentalismo, ela é dura e dedicada em sua tarefa, como um homem). 

Mas, com a tortura, alguém pode não "pensar". Um paralelo com o estupro se faz, aqui, necessário por si mesmo: e se um filme mostrasse um estupro brutal neste mesmo jeito neutro, alegando que devemos evitar o moralismo barato e começarmos a pensar sobre o estupro em toda sua complexidade? 

Em nossas entranhas, fica a mensagem de que existe algo terrivelmente errado nisto. Eu gostaria de viver numa sociedade onde o estupro seja simplesmente inaceitável e que aquele que o relativize seja visto como um babaca excêntrico, não em uma sociedade onde alguém precise argumentar contra isto. O mesmo serve para tortura: um sinal de progresso ético está no fato da tortura ser "dogmaticamente" rejeitada como repulsiva, sem nenhuma necessidade de argumentação. 

Então o que dizer a respeito do argumento "realista": tortura sempre existiu, então não é melhor falar sobre isto publicamente? Este é, exatamente, o problema. Se a tortura sempre esteve aí, por que aqueles que estão no poder agora nos contam abertamente? Só há uma resposta: para normalizar, diminuir nossos padrões éticos.

Tortura salva vidas? Talvez, mas com certeza perdem-se almas – e a justificativa mais absurda é dizer que um verdadeiro herói está pronto para renunciar sua alma para salvar as vidas desta ou deste compatriota. 

A normalização da tortura vista em "A Hora Mais Escura" é um sinal do vácuo moral de que estamos gradualmente nos aproximando. Se há alguma dúvida sobre isto, tente imaginar um grande filme de Hollywood representando a tortura de um jeito similar 20 anos atrás. É impensável.


*Slavoj Zizek é um filósofo e escritor esloveno. É professor da European Graduate School e pesquisador sênior no Instituto de Sociologia da Universidade de Liubliana. Atua como professor visitante em várias universidades dos Estados Unidos.

Publicado originalmente em http://www.commondreams.org/

Tradução: Caio Sarack

Fonte: http://www.cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=21564

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Veja o trailer de "A hora mais escura"(2013):


Veja mais textos de Slavoj Zizek aqui.

sábado, 2 de fevereiro de 2013

Primeiro livro de Julian Assange chega ao Brasil em fevereiro


Assange prevê uma grande onda de repressão no mundo online
Assange prevê uma grande onda de repressão no mundo on-line
O título foi escrito com a colaboração de Jacob Appelbaum, Andy Müller-Maguhn, Jérémie Zimmermann e Slavoj Zizek, o “filósofo mais perigoso do Ocidente”, segundo a revista “New Republic”.
No volume, Assange debate principalmente o cypherpunk, movimento do qual faz parte. A ideia do cypherpunk, termo incluído no Oxford English Dictionary em 2006, é usar a criptografia como arma de mudanças sociais e combater repressão online.
Outros livros sobre WikiLeaks e Assange foram publicados em 2011.
No exemplar, os jornalistas investigam a contraditória trajetória de Julian Assange, elogiado pela Anistia Internacional em 2009 e, menos de um ano depois, acusado de crimes sexuais.

quinta-feira, 31 de janeiro de 2013

A crise é tanto democrática como financeira - de Slavoj Zizek


Por Slavoj Zizek

Numa das últimas entrevistas antes da queda do regime, um jornalista ocidental perguntava a Nicolae Ceausescu como justificava o facto de os cidadãos romenos não poderem viajar livremente para o estrangeiro, embora a liberdade de circulação estivesse garantida na Constituição.

A sua resposta fez jus à melhor tradição do raciocínio estalinista: é verdade, a Constituição garante a liberdade de circulação, mas também garante o direito a uma vida segura e próspera. Portanto, temos aqui um potencial conflito de direitos: se os cidadãos romenos fossem autorizados a deixar o país, a prosperidade da sua terra natal ficaria ameaçada. Neste conflito, há que fazer escolhas, e o direito a uma pátria próspera e segura goza de clara prioridade...

Parece que o mesmo espírito está bem vivo na Eslovénia de hoje. No mês passado, o Tribunal Constitucional considerou que fazer um referendo sobre legislação de criação de um “mau banco” e uma holding soberana seria inconstitucional, o que equivale a proibir uma votação popular sobre o assunto. O referendo foi proposto pelos sindicatos, num desafio à política económica neoliberal do Governo, e a proposta recolheu assinaturas suficientes para torná-lo obrigatório.

Bruxelas entrou em pânico

A ideia de “mau banco” consiste num lugar para transferir todo o crédito tóxico dos principais bancos, a ser recuperado com dinheiro do Estado (ou seja, à custa dos contribuintes), evitando assim qualquer investigação séria sobre quem foi responsável por esse mau crédito. Esta medida, debatida durante meses, está longe de ser consensual, mesmo para especialistas financeiros. Então, porquê proibir o referendo?

Em 2011, quando o Governo de George Papandreou, na Grécia, propôs um referendo sobre as medidas de austeridade, Bruxelas entrou em pânico, mas nem assim alguém se atreveu a proibi-lo diretamente.

Segundo o Tribunal Constitucional esloveno, o referendo “teria acarretado consequências inconstitucionais”. Como? O tribunal reconhece o direito constitucional do referendo, mas alega que a sua execução poria em perigo outros valores constitucionais que devem ter prioridade em tempos de crise económica: o eficiente funcionamento do aparelho de Estado, nomeadamente a criação de condições para o crescimento económico; e o exercício dos direitos humanos, especialmente os direitos à segurança social e à livre iniciativa económica.

Em suma, para avaliar as consequências do referendo, o tribunal aceita simplesmente como um facto que não obedecer aos ditames das instituições financeiras internacionais (ou não satisfazer as suas expectativas) pode levar a uma crise política e económica, e é, portanto, inconstitucional. Sem rodeios: como corresponder a esses ditames e expectativas é condição para manter a ordem constitucional, pelo que passam a ter prioridade sobre a Constituição (e o mesmo é dizer, a soberania do Estado).

Tendência para a limitação da democracia

A Eslovénia pode ser um país pequeno, mas esta decisão é um sintoma de uma tendência mundial para a limitação da democracia. A ideia é que, numa situação económica complexa como a de hoje, a maioria das pessoas não está qualificada para decidir – não se apercebem das consequências catastróficas que decorreriam se as suas exigências fossem atendidas.

Este tipo de argumentação não é novo. Numa entrevista na televisão há um par de anos, o sociólogo Ralf Dahrendorf associava a crescente desconfiança na democracia com o facto de, após cada mudança revolucionária, o caminho para a nova prosperidade atravessar um “vale de lágrimas”. Após o colapso do socialismo [regimes com ênfase no Estado social], não é possível passar diretamente para a abundância de uma economia de mercado livre bem-sucedida: há que desmantelar o limitado, mas real, apoio e segurança social socialistas, e esses primeiros passos são necessariamente dolorosos.

O mesmo se aplica à Europa Ocidental, onde a passagem do Estado social do pós-guerra para a nova economia global envolve renúncias dolorosas – menos segurança, menos garantias de assistência social. Para Dahrendorf, o problema restringe-se ao simples facto de esta travessia dolorosa do “vale de lágrimas” durar mais tempo do que o período médio entre eleições, pelo que há uma grande tentação em adiar as mudanças difíceis em nome de ganhos eleitorais de curto prazo.

Populismo que termina em catástrofe

Para ele, o paradigma é a deceção de amplos estratos de nações pós-comunistas em relação aos resultados económicos da nova ordem democrática: nos dias gloriosos de 1989, equiparava-se democracia com a abundância das sociedades consumistas ocidentais; 20 anos depois, a abundância continua a não chegar, e culpa-se a própria democracia.

Infelizmente, Dahrendorf concentra-se muito pouco na tentação oposta: se a maioria resiste às mudanças estruturais necessárias à economia, não seria uma conclusão lógica pensar que, durante uma década ou mais, uma elite esclarecida devia tomar o poder, até por meios não democráticos, para obrigar à aplicação das medidas necessárias e, assim, lançar as bases de uma democracia verdadeiramente estável?

Na mesma linha de pensamento, o jornalista Fareed Zakaria apontava há dias que a democracia só pode “pegar” em países economicamente desenvolvidos. Se os países em desenvolvimento forem “prematuramente democratizados”, o resultado é um populismo que termina em catástrofe económica e despotismo político – não admira que os países do Terceiro Mundo (Formosa, Coreia do Sul, Chile) hoje economicamente mais bem-sucedidos só tenham abraçado a plena democracia após um período de governo autoritário. Já agora, esta linha de pensamento não fornece o melhor argumento ao regime autoritário da China?

O que é novo hoje é que, com a crise financeira que começou em 2008, está a ganhar terreno, também no próprio Ocidente, este tipo de desconfiança na democracia – em tempos limitado ao Terceiro Mundo e aos países pós-comunistas em desenvolvimento. O que, há uma ou duas décadas, eram conselhos paternalistas para os outros, agora diz-nos respeito também a nós.

Reduzir défices rapidamente é contraproducente

O mínimo que se pode dizer é que esta crise vem provar que não é o povo, mas os especialistas que não sabem o que andam a fazer. Na Europa Ocidental, estamos efetivamente a testemunhar uma crescente incapacidade da elite dominante – sabem cada vez menos como governar. Veja-se como a Europa está a lidar com a crise grega: exercendo pressão sobre a Grécia para pagar dívidas, mas, ao mesmo tempo, arruinando-lhe a economia com imposição de medidas de austeridade, garantindo assim que a dívida grega nunca será reembolsada.

No final de outubro do ano passado, o próprio FMI publicou um relatório mostrando que os danos económicos de medidas de austeridade agressivas podem ser três vezes maiores do que inicialmente se supunha, anulando assim o seu próprio conselho sobre austeridade na crise da zona euro. Agora, o FMI admite que forçar a Grécia e outros países sobrecarregados de dívidas a reduzir os seus défices muito rapidamente é contraproducente, mas só depois de centenas de milhares de postos de trabalho terem sido perdidos devido a tais “erros de cálculo”.

E é essa a verdadeira mensagem dos protestos populares “irracionais” por toda a Europa: os manifestantes sabem muito bem o que desconhecem; não têm a pretensão de ter respostas rápidas e fáceis para dar. Mas o que o seu instinto lhes diz não deixa de ser verdade: que quem está no poder também não sabe o que anda a fazer. Na Europa de hoje, são cegos a guiar outros cegos.

Tradução: Ana Cardoso Pires

Fonte: Presseurop
Link: http://www.presseurop.eu/pt/content/article/3319411-crise-e-tanto-democratica-como-financeira
Origem: The Guardian
Link na origem: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/jan/16/west-crisis-democracy-finance-spirit-dictators?INTCMP=SRCH

segunda-feira, 28 de janeiro de 2013

A verdadeira blasfêmia no caso Pussy Riot ~ Slavoj Žižek


Agosto 22, 2012 em Mundo


O que é uma modesta provocação obscena das Pussy Riot numa igreja, comparada com a acusação contra elas, esta gigantesca e obscena provocação do aparelho de Estado que escarnece de qualquer noção de lei e ordem decentes?


[Slavoj Žižek, publicado em Dangerous Minds. Tradução de Luis Leiria para o Esquerda.net]

Para já, o resultado das medidas opressivas é que Pussy Riot se tornou um nome familiar literalmente em todo o mundo.

As Pussy Riot são acusadas de blasfêmia e de ódio à religião? A resposta é fácil: a verdadeira blasfêmia é a própria acusação do Estado, formulando como crime ou ódio religioso algo que foi claramente um ato político de protesto contra a claque governante. Recordem a velha ironia de Brecht na Ópera dos Três Vinténs: “O que é roubar um banco, comparado com fundar um banco?” Em 2008, Wall Street deu-nos a nova versão: o que é roubar um par de milhares de dólares, pelos quais se vai parar à cadeia, comparado com a especulação financeira que priva dezenas de milhares de pessoas das suas casas e poupanças, e é recompensada pela ajuda do Estado de grandeza sublime? Agora, temos outra versão, vinda do poder do Estado da Rússia: o que é uma modesta provocação obscena das Pussy Riot numa igreja, comparada com a acusação contra as Pussy Riot, esta gigantesca e obscena provocação do aparelho de Estado que escarnece de qualquer noção de lei e ordem decentes?

Será que o ato das Pussy Riot foi cínico? Há dois tipos de cinismo: o cinismo amargo dos oprimidos que desmascara a hipocrisia dos que estão no poder, e o cinismo dos próprios opressores que violam abertamente os seus próprios proclamados princípios. O cinismo das Pussy Riot é do primeiro tipo, enquanto o cinismo dos que estão no poder – porque não chamar a sua brutalidade autoritária de Prick Riot – é do muito mais nefasto segundo tipo.

Em 1905, Leon Trotsky caracterizou a Rússia czarista como “uma perversa combinação do látego asiático com a bolsa de valores europeia.” Será que esta designação não se aplica mais e mais também à Rússia de hoje? Não anuncia a subida da nova fase do capitalismo, capitalismo com valores asiáticos (que, evidentemente, nada tem a ver com a Ásia e tudo a ver com as tendências antidemocráticas no capitalismo global de hoje). Se entendemos cinismo como o pragmatismo rude do poder que se ri secretamente dos seus próprios princípios, então as Pussy Riot são o anti-cinismo incorporado. A sua mensagem é: as ideias contam. São artistas conceituais no nobre sentido da palavra: artistas que dão corpo a uma Ideia. Foi por isso que usaram balaclavas: máscaras de desindividualização, de anonimidade libertadora. A mensagem das suas balaclavas é que não interessa qual delas foi presa – elas não são indivíduos, são uma Ideia. E é por isso que são tamanha ameaça: é fácil prender indivíduos, mas tentem prender uma Ideia!

O pânico dos que estão no poder – exibido pela sua reação ridiculamente brutal e excessiva – é assim plenamente justificado. Quanto mais brutalmente atuam, mais importante se tornará o símbolo das Pussy Riot. Para já, o resultado das medidas opressivas é que Pussy Riot se tornou um nome familiar literalmente em todo o mundo.

É um dever sagrado de todos nós evitar que as corajosas Pussy Riot não paguem na carne o preço de se terem tornado um símbolo global.

Fonte: http://www.teleios.com.br/2012/a-verdadeira-blasfemia-no-caso-pussy-riot/